Pequeños Placeres es una tortilla de patatas casera

Un poquito quemadita por fuera, pero crudita por dentro. Al punto de sal, con o sin cebolla, pero con infinito cariño… no hay nada como comerse con una tortilla de patatas casera, y si es la de tus padres o tus abuelos, mejor aún.

El truco de nuestra tortilla es chafar con el tenedor las patatas con el huevo y dejarlas en remojo un buen rato antes de freírlo todo.

 

 

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