Querida Marie Kondo: ¡me gustan mis mierdas!

Las redes se están llenando de opiniones sobre el método Konmari desde que pusieron en Netflix un programa sobre Marie Kondo que no voy a entrar a valorar porque me parece que no hace justicia a lo que en los libros se dice.

Todo el mundo habla de ordenar y tirar cosas, unos a favor y otros en contra, cada uno con su parte de razón, obviamente. De forma personal, a nosotros nos fue muy útil en su momento y a día de hoy seguimos poniéndolo todo en práctica. Esto ha hecho que seamos mucho menos consumistas porque sabemos exactamente qué cosas tenemos y usamos y cuáles son innecesarias.

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Algo positivo que extraemos del programa es poder ver los objetos que acumulan las personas que aparecen y la relación que tienen con ellos.

La cajita de mis mierdas

Cuando ves las cosas que tienen valor sentimental para los demás no puedes comprenderlo,  porque lo que para ti es un trasto, para otra persona puede ser su objeto más preciado, bien por su significado, por quien se lo regaló o por cuánto le costó conseguirlo.

En este sentido, os confieso que yo tengo mi pequeña cajita de las mierdas, en la que guardo todo un repertorio de basura que cualquier otra persona tiraría sin pensar: anillas de latas, el plástico de una cajetilla de tabaco con forma de mariposa, piedrecitas….nadie más que yo sabe lo que significan todas esas cosas inútiles pero no sería capaz de desprenderme de ninguna de ellas porque todas tienen su historia.

¿Qué es lo realmente importante?

Para saber qué cosas son importantes, nos gusta pensar qué cogeríamos si tuviéramos que salir corriendo de casa. Sin duda, lo más importante para nosotros son las fotos, esto significa que de todas las cosas materiales que hay en casa, lo más necesario son nuestros recuerdos, algo que nunca más se podrá adquirir, como una tele, los libros o la ropa. Las fotos son el producto de un tiempo que has compartido con otras personas en unas situaciones que no se van a volver a repetir.

La conclusión que sacamos es que la mayoría de las cosas no tienen un valor real, más allá de su función y su uso. Lo único valioso es lo que compartimos o recibimos de otras personas, que puede ser material o no. Por tanto, nuestra vida debería estar llena de recuerdos y momentos y no tanto de objetos.

Y vosotras ¿Qué cosas guardáis desde hace años y sois incapaces de tirar?

Laura CEO de Pequeños Placeres.

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